Devocionales

El Carácter del Discípulo Cosechador VII

Miércoles Junio 10, 2020

Mientras andaba junto al mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, que es llamado Pedro, y a su hermano Andrés. Estaban echando la red en el mar, porque eran pescadores. Y les dijo: “Vengan en pos de mí, y los haré pescadores de hombres”.

– Mateo 4:18,19

Entonces subió al monte y llamó a sí a los que él quiso, y fueron a él. Constituyó a doce, a quienes nombró apóstoles, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar y tener autoridad para echar fuera los demonios.

– Marcos 3:13-15

“Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué será salada? No vale más para nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres.
“Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no puede ser escondida. Tampoco se enciende una lámpara para ponerla debajo de un cajón, sino sobre el candelero; y así alumbra a todos los que están en la casa.

– Mateo 5:13-16

Buena es la sal; pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué será salada? Tengan sal en ustedes y vivan en paz los unos con los otros.

– Marcos 9:50

“Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no puede ser escondida.

– Mateo 5:14

La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.

– Juan 1:5

Así alumbre la luz de ustedes delante de los hombres, de modo que vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en los cielos.

– Mateo 5:16

Por esta razón también nosotros, desde el día en que lo oímos, no cesamos de orar por ustedes y de rogar que sean llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría y plena comprensión espiritual, para que anden como es digno del Señor a fin de agradarle en todo; de manera que produzcan fruto en toda buena obra y que crezcan en el conocimiento de Dios;

– Colosenses 1:9-10

Y aprendan los nuestros a dedicarse a las buenas obras para los casos de necesidad, con el fin de que no sean sin fruto.

– Tito 3:14

Y se le apareció el ángel del SEÑOR, y le dijo:
—¡El SEÑOR está contigo, oh valiente guerrero!

– Jueces 6:12